Sueño & memoria

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Náufragos

Fernando Escalante Gonzalbo

mar 05, 2026
∙ De pago
Prinsenvlag (Bandera del Príncipe), utilizada en los Países Bajos en el siglo XVI. Asociada a Guillermo de Orange, presenta las franjas naranja, blanco y azul que antecedieron a la actual bandera neerlandesa.

EN LA NOCHE ENTRE EL 3 Y EL 4 DE JUNIO DE 1629, el galeón Batavia, con algo más de 340 pasajeros, encalló en un arrecife de coral, al norte del pequeño archipiélago de Houtman Abrolhos, cerca de la costa occidental de Australia. Era un barco de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales que viajaba del puerto holandés de Texel a Java, una travesía de 15 mil millas náuticas, que suponía entonces un viaje de alrededor de ocho meses.

El sobrecargo responsable del barco, Francisco Pelsaert (mujeriego y algo tramposo, pero vamos a dejarlo), decidió trasladar a los náufragos, junto con lo que se pudo salvar de agua, comida y herramientas, a un islote cercano: apenas una lengua de tierra de unos 450 metros de largo, 250 de ancho, y que se conocería como Cementerio del Batavia. Parte de la tripulación, algunos soldados, se quedaron todavía en el galeón hasta beber todo el alcohol que había a bordo, trataron de romper los cofres del cargamento de monedas —el naufragio inauguraba un mundo nuevo.

Pelsaert decidió emplear el esquife para tratar de llegar a Yakarta, y pedir ayuda. Era imposible que fuesen todos, de modo que hizo los preparativos en secreto, junto con el segundo de a bordo, el piloto Ariaen Jacobsz. Y se hicieron a la mar a escondidas, junto con los 48 pasajeros que podía soportar el esquife. Era un gesto valiente, porque tenían que navegar durante días, semanas tal vez, en una embarcación sumamente frágil, pero también significaba salvarse, o tratar de salvarse por su cuenta. No es difícil imaginar el sentimiento de desamparo de los casi 300 náufragos que se vieron abandonados del capitán, no es difícil entender que se volviesen hacia la tercera figura de autoridad en el barco, el asistente Jeronimus Cornelisz, que era además un hombre de una elocuencia extraordinaria, hipnótica.

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