José Lezama Lima
Parto de una impureza y dejo que el poema se limpie
Nació el 19 de diciembre de 1910 en el campamento militar de Columbia, La Habana, Cuba. En 1919 murió su padre y al año siguiente ingresó al Colegio Mimó. En 1926 se inscribió en el Instituto de La Habana. Dos años más tarde se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras y en 1929 se mudó a La Habana Vieja donde vivió basta su muerte, a excepción de dos cortos viajes que realizó, uno a Jamaica en 1950 y otro a México en 1959. En 1935 publicó su primer artículo en Grafos; en 1936 empezó diversos proyectos literarios con el apoyo de Juan Ramón Jiménez, quien por esas fechas visitaba Cuba, y en 1937 dirigió y publicó la revista Verbum. En 1939 fundó otra revista, Espuela de plata (1939-41) y en 1941 publicó su libro Enemigo rumor. El primer número de Orígenes, la revista cubana de literatura más importante que Lezama dirigió junto con José Rodríguez Feo, apareció en 1944 y su edición sólo se interrumpió provisionalmente en 1954 y de manera definitiva en 1957.
Con el triunfo de la Revolución Cubana, en 1960 fue nombrado director del Departamento de Literatura y Publicaciones del Consejo Nacional de Cultura.
En 1966 publicó su novela Paradiso; en 1970 su Poesía completa y una reunión de ensayos bajo el título La cantidad hechizada
Murió en La Habana en 1976.
«RECIBÍ: CÓMO NO?, esas cosas no se pierden nunca, el poema de [Pedro] Salinas [«Palo de Santo»]. Me parece un tanto descolorido, aunque con sus habituales destrezas. Ya él es víctima de lo sucesivo, ve sólo una cinta gris, un gusano que se trasmuta en tren de marcha lenta. Hay que llevar más cosas al poema, o presentar un alambre, un esqueleto; dejarnos arrancar pocas palabras, pero que nos haya costado mucho dejarlas escapar. Si no es poesía redonda, formada por el redondel de las sábanas al envolvernos en la noche tibia.»
«Veo que caes en la docencia, rindiéndote un tanto al proceso de la industrialización de la cultura. [Rodríguez Feo cumplía una estanca académica en Estados Unidos].Por ej; qué frío, qué fofo tiene que ser un curso sobre la generación del ‘98 explicado para americanos rubios, o para trigueños que no están arraigados, que no están metidos en su tierra que es donde deberían estar. Sorprendo tu vuelta a la docencia en tu manera de adjetivar. Esa tríada de adjetivos, «serios y graves y profundos», «positivo, fecundo y genial», es inelegante y está ya fuera de circulación. Las empleas con frecuencia en tus cartas. La tríada de adjetivos sólo la emplean los profesores de cincuenta a sesenta años y escritores de setenta a ochenta años. En general, un sustantivo y un adjetivo bastan.»
«Me alegra que te hayas encontrado con viejos poemas [...]. Son versos míos cuando tenía veintitrés o veinticuatro años y ya ahora empiezo a verlos de nuevo con la amistad de la adolescencia. Entonces me preocupaba partir de una pureza para llegar al cristal, a la transparencia suma para después hacerla girar y buscar lentitudes y contrastes. Ahora quizás mi procedimiento sea inverso: parto de una impureza, de palabra o sensación, y después veo como si fuese un monstruo que se limpia de algas y anémonas, como la propia música nos deja su peso en el tiempo o se disuelve en otra impureza.»






